Podemos hacernos oír, por una política moral


Desgraciadamente, hoy en día, la opinión de la juventud en lo referente a los asuntos políticos, sencillamente, NO SE ESCUCHA.

Tal y como si todos se hubieran puesto de acuerdo para desoír nuestras inquietudes, para ignorar nuestras propuestas.

Es cierto que emerge una generación de jóvenes que no siente el menor interés por los asuntos públicos y, no satisfechos con algo tan fundamental, desatienden incluso su propia formación intelectual a la par que rechazan cualquier empleo que se les ofrezca. Me estoy refiriendo a la "Generación NI-NI", a los que NI estudian, NI trabajan. PERO, estaréis de acuerdo conmigo en que la aplastante mayoría de los jóvenes no somos así. Estos personajes producto de los últimos tiempos y en plena efervescencia, dañan nuestra imagen general. Por eso, y más que nunca, es nuestro turno demostrar que SON MINORÍA. Que los jóvenes españoles tenemos mucho que decir.

EN NINGÚN CASO debemos desmoralizarnos ante situaciones en las que se desatiendan e ignoren nuestras inquietudes, sino que debemos ver en ellas un aliciente para trabajar por reconstruir nuestra imagen. Pues también estaréis de acuerdo conmigo en que podemos hacer importantes contribuciones para la política y la sociedad. Tenemos ideas y talento, y no solo eso, es que algún día, no muy lejano, heredaremos el mando de la política, buscaremos, nosotros mismos, el bienestar de nuestro país: SERÁ NUESTRO TURNO. Nos merecemos una herencia digna, para que cuando llegue nuestro momento, podamos dedicarnos en plenitud a la búsqueda constante y creciente de prosperidad para España, en lugar de tener que dirigir nuestras fuerzas a la reconstrucción de lo que otros destrozaron.




Y el auge, el éxito y la robustez de las naciones se "destroza" , muchas veces, cuando se desoyen buenas propuestas.


Teniendo en cuenta esto, no solamente tenemos mucho que decir, también tenemos mucho que evitar.


Siempre trabajando conjuntamente, con ilusión y con creencia POR UNA POLÍTICA MORAL.




Las mujeres en política


Si además de joven, eres mujer, tal vez hayas asumido que no vas a ser tomada en serio. Pero puedes hacerte oír.

Es una realidad injusta y manifiesta que muchos, y en muchas ocasiones, no nos toman en serio, NO NOS TIENEN EN CUENTA. Tal vez motivados porque la mujer ha estado relegada desafortunandamente, a lo largo de la Historia, del ejercicio de la política.


Hemos sido relegadas injustamente, y desde las sociedades más primitivas, al encarcelamiento, sumisión y aislamiento del hogar.


NO es justo.


Porque tenemos mucho que decir, porque también nosotras somos dueñas y herederas de la política española. Porque también llegará el día en el que LAS jóvenes tomemos las riendas.


LUCHEMOS CONTRA LOS ESTEREOTIPOS tan perjudiciales que se adueñan de nuestra imagen. Y, por supuesto,


trabajemos conjuntamente con ilusión y con creencia POR UNA POLÍTICA MORAL



martes, 20 de abril de 2010

La razón de mi título


Política moral. Habrá quien crea que, por razones semánticas, tales conceptos son incompatibles.

En este primer contacto con el mundo del blog, no me dedicaré a explicar lo que para mí significan ambos términos juntos, ni por separado. No son pocos los filósofos que ya lo han hecho: siempre desde el subjetivismo. En cualquier caso, sí confesaré cierta cuestión que me admira profundamente, a la par que me atormenta. Estoy refiriéndome al descrédito en la política. Casi convencida estoy de que la lectura de mi última frase esbozó la sonrisa incrédula, perspicaz y burlona del que, por cualquier casualidad, vino a leer estas líneas. Esa sonrisa no hace otra cosa que confirmar mis temores. Miren ustedes, y aquí es a donde quiero llegar:

El desprecio, el miedo, el descrédito, el recelo, el escepticismo, la ignominia: la aprensión a la política, permítanme la osadía, es uno de los grandes males de nuestro país.

Es esa repulsa la que nos resta apremio. ¿Por qué tal recelo a "la cosa pública"?

Me imagino que porque creen muy poco en quienes lideran el poder, en los políticos españoles; ni el gobierno, ni la oposición, ni cualquier otra alternativa les parece sensata. Muchos españoles comparten o comprenden esta postura. PERO PRECISAMENTE, si es la suya esta visión, con su escepticismo, con su descrédito y recelo, no hará otra cosa que mitigar las presiones que debería estar ejerciendo en aquellos que no merecen su confianza.

PRECISAMENTE porque creemos que una política moral existe, EXIGIMOS que se hagan las cosas bien. El mundo de la política es más fascinante de lo que lo queremos ver, se puede ayudar a muchas personas, porque la política trabaja para las personas.

¿Y si no es así? todos los ciudadanos, informados y comprometidos con los suyos deben ejercer presión PARA QUE ésto, NECESARIAMENTE, sea así. ¿No cree, pues, que el descrédito en la política es realmente nocivo? Nos aleja del afán de información, nos aleja de la responsabilidad, atempera nuestras exigencias. ¡Luego está dejando que sus políticos actúen a su libre albedrío y complaciente voluntad y... EN LOS TIEMPOS QUE CORREN!

Salgamos de este círculo vicioso, seamos los animales políticos que la sociedad reclama, el zoon politikón que trae la prosperidad, porque quiere la prosperidad y porque cree en la prosperidad.


¿Política moral? (Llegado este punto, permítame -tras haber compartido con usted mis líneas, pues no sólo son las primeras líneas de mi blog, sino mi primera publicación: es esta la primera vez que mis elucubraciones son plasmadas para ser difundidas- que aleje el trato de cortesía, para considerarlo un querido amigo).

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